Ponte en situación. Te gusta muchísimo un tipo de producto, tanto que buscas la exclusividad de la edición limitada del mismo. Ves un sorteo por Internet, de entre los muchos que existen hoy en día y sí, el premio es ese, justo en la diana. Participas, la suerte te sonríe y ganas. Bien, ahora págalo.
Espera, ¿qué ha pasado aquí? ¿Cómo que tengo que pagar por el premio? Pues efectivamente, hay que pagar, porque esto no es un sorteo convencional, sino un raffle, o rifa si lo prefieres. No ganas el premio en cuestión: adquieres el derecho de compra de ese producto.
Los sorteos online han evolucionado, de forma incipiente todavía, hacia un modelo en el que el azar decide si tienes opción o no de adquirir un artículo determinado. Es el resultado de dinámicas ya conocidas en el mundo del retail, como las listas de espera en las que se aguardan avisos para ir corriendo a comprar un producto, o al menos reservarlo.
La moda como filón
Se trata de una tendencia que ha encontrado en la moda su principal vía para avanzar, y más concretamente en las zapatillas deportivas. Las grandes marcas llevan años creando productos de edición limitada con complejas condiciones de compra. Ahora la fiebre por la exclusividad se ha trasladado a las redes sociales y se ha visto potenciada con el auge del ecommerce.
Hablar de sneakers puede sonar a nicho, pero nada más lejos de la realidad: es un mercado señalado por la codicia y la reventa, con un valor global estimado de casi mil millones de euros. En ese sentido, es un terreno fértil para cultivar las nuevas tendencias digitales, incluidos los raffles.
Pesos pesados como Nike o Adidas, entre otras grandes marcas del calzado deportivo, han sido impulsores de este movimiento en los países occidentales. Ambas compañías son un ejemplo de cómo estas nuevas técnicas ganan relevancia en los nuevos tiempos. Los raffles generan deseo y, por tanto, un interés por el producto que trasciende más allá del propio sorteo.
Sin ir más lejos, estas marcas cuentan con aplicaciones propias que permiten al usuario estar al día sobre los nuevos lanzamientos. Se producen sorteos con aquellas tiradas de carácter más exclusivo hasta un punto en el que los participantes deben ser muy rápidos para poder inscribirse. Y luego, a esperar.
En ese aspecto, tanto Adidas como Nike disponen de su propio calendario con recordatorios y notificaciones. Con esta estrategia motivan y mantienen a la expectativa a los seguidores de esta tendencia. Estos sorteos ayudan a soportar la alta demanda que existe con productos de edición limitada, eliminan el condicionante de tener que buscar la suerte a la intemperie y ponen fin a las desventajas de conexión que sufrían muchos participantes.
Entre las grandes marcas impulsoras de esta tendencia también aparece la icónica tienda Colette, que fue una de las primeras en apostar por el modelo raffle con la venta de las Chanel x Pharrell x Adidas NMD Hu. Este par de zapatillas nació de la colaboración entre Adidas, Chanel y el rapero y productor Pharrell Williams.

En noviembre de 2017, Colette llevó a cabo una rifa en la que sorteaba la compra de dichas sneakers, en aquel momento sólo disponibles en un pop-up store de Chanel en la ya desaparecida tienda de Colette en París. El producto se subastó a un precio de mil euros y se revendió posteriormente por más de 10.000 euros.
La locura de la reventa
La fiebre por las zapatillas exclusivas es real, aunque nadie dijo que el ganador de un raffle sea necesariamente un amante de estos artículos de moda. Algunos de estos participantes tratan de conseguir unas sneakers exclusivas con la intención de revenderlas por el doble de su precio original como mínimo.
Otras personas se dedican a comprar en reventa por puro hambre coleccionista y otras para volver a venderlas por un precio aún mayor. No es extraño ver a individuos merodear en los exteriores de tiendas en las que se comercializan zapatillas que han sido sorteadas y esperar a los ganadores para tratar de comprárselas.
Por ejemplo, algunas mafias chinas realizan estas acciones con el objetivo de revenderlas por mucho más dinero a compradores adinerados en su país que quieren que el producto sea de lanzamiento y así evitan estafas o falsificaciones, tal y como explica El País en este reportaje.
Tendencia en España
En España existen aplicaciones que apuestan por las rifas como un modelo más de negocio dentro del ecommerce. Una de ellas es Sivasdescalzo (SVD), un multimarca especializado en la venta de sneakers que recientemente apostó por lanzar una aplicación para móviles, desarrollada por Bemobile, para adaptarse al ecosistema digital.

El retailer lanzó en enero su app y en apenas dos días consiguió acumular más de 50.000 descargas. Se trata de un espacio donde el usuario puede ver los últimos lanzamientos de zapatillas de edición limitada y apuntarse a raffles. Desde la empresa aseguran a Xataka que su aplicación permite un acceso a este tipo de sorteos “más fácil y justo”.
¿En qué sentido? Bien, es común encontrarse con sorteos falsos en Internet, o con una actividad masiva de bots que revienta por completo una rifa. Para SVD, su aplicación también responde a una necesidad por poner solución a este tipo de hechos.
Un muro contra los bots
Cuando Nike lanzó sus Air Jordan "Concord" en 2011 llegaron a reportarse incidentes violentos en diversos centros comerciales de Estados Unidos. En aquel entonces, las zapaterías vendían los pares más codiciados por orden de llegada, lo que provocaba peleas físicas en las colas.
Situaciones así se han reducido en los últimos años después de que los gigantes de la ropa deportiva hayan recurrido a la tecnología para rediseñar el método de acceso a los modelos más deseados. En el contexto actual, el desafío es otro: bots y scripts automatizados capaces de comprar artículos más rápido que un humano.

Hay casos de individuos que desarrollan programas capaces de generar miles de oportunidades para que haya premio. Obviamente, las marcas han ido aprendiendo y mejorando para dificultar estas prácticas. La web de Adidas pide un número de teléfono para verificar una cuenta, por ejemplo, complicando la tarea a los bots.
En ese aspecto, muchas empresas han rehusado la vía legal y han recurrido a otras tácticas para frenar a los bots. Por ejemplo, Nike ha llegado a utilizar la realidad aumentada para que los usuarios hagan escaneos que validen procesos de compra. En el caso de SVD, la creación de un entorno cerrado es un movimiento disuasivo.
“Es un sistema más justo porque nos permite crear filtros y barreras de seguridad que impiden la participación de programas informáticos que pueden realizar una tarea repetitivamente en cantidades imposibles para un humano. La idea es proteger a los clientes reales y facilitarles el acceso a sus zapatillas favoritas”
En ese sentido, tener una app propia democratiza el acceso a productos exclusivos, ya que no hay que madrugar para hacer colas en la calle ni hay que competir en inferioridad de condiciones contra intrusos informáticos. El primer par de zapatillas sorteado por SVD fue el de las Off-White x Nike Air Max 90, que obtuvo una respuesta de más de 30.000 inscripciones.
La compañía afirma que “los proveedores han recibido la aplicación con entusiasmo porque es un sistema que garantiza la igualdad en el acceso al producto final”. La app es gratuita, así como la participación en los sorteos, por lo que los ingresos llegan solo de la venta del producto, igual que en una transacción habitual.
Para SVD, cualquier producto con una alta demanda podría beneficiarse de las ventajas y la seguridad de un raffle mediante una aplicación, de modo que no es un modelo únicamente factible con los artículos de moda. Sin ir más lejos, la empresa ha organizado rifas para eventos, como la propia fiesta de presentación de la aplicación.
Imagen de portada | 50production
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alentines
O la prueba de como la gente se está volviendo cada vez más gilipollas.
pablo_
Pese a que el artículo acierta en los datos que se proporcionan y por momentos da el enfoque correcto de los raffles, la visión global que se da de estos es completamente errónea. Los raffles ni son, ni se parecen a herramientas de marketing.
No son ni más ni menos que una respuesta a una situación que era insostenible: el problema de los bots y las peleas físicas es cierto, pero hay un par de matices que hacen que el proceso de compra sea tanto más justo como más satisfactorio. Por un lado, la velocidad de la conexión a Internet ya no es una ventaja: hace unos años, los poseedores de fibra óptima podían llevarse fácilmente 3/4 del stock de una tienda sin problemas. Pero, sobre todo, los raffles alivian un problema que en el artículo se pasa totalmente por alto: las páginas ya no se caen. Hace bastante poco, era habitual que los lanzamientos fueran un sindios: los que llegaban, con suerte y si la página se implementaba para posibilitarlo, se quedaban dentro y podían comprar su producto. Los que no, que eran la mayoría, se comían un mensaje de error.
Así que los raffles son una ayuda, no una especie de triquiñuela como se intenta vender en el artículo (sobre todo al comienzo). Y no, quien los gana no se siente decepcionado por tener que pagar, porque desde el principio se deja bien claro en qué consiste, que no es letra pequeña precisamente. Cosa distinta es que se tomen la molestia de mirar lo que tienen delante.
Usuario desactivado
Cuando era un chaval, gastaba mucho dinero en unas zapatillas de marca. Con el tiempo descubrí que las zapatillas de 30€ del Bershka pueden ser tan cómodas o más como las Nike de 200€. Y si encima compras en rebajas, las consigues por 10-15€.
Yo ya no le veo el sentido a pagar por una marca sólo por lucir una marca, habiendo productos tan buenos o más por mucho menos dinero.
vilani
La estupidez humana no tiene limites, y ahora ya hay APPS hechas para aprovecharse de la estupidez de las personas.
Hay mil y una manera de sacar el dinero a las personas de una manera u otra. Esta es una de tantas y no se la puede criticar.
Tu estas atontao y te compras unas zapatillas por 1000€, touche por el vendedor.
Mafius
Salvo para las zapatillas con cámara, los tiempos de pagar 200€ por unas zapatillas de calle acabaron hace bastante tiempo. No creo que ninguna Nike que tengo cueste más de 50-60€...